Aquí sigo con la pata en alto. Si al principio me machaqué la pierna sana dando saltitos mientras me cogía a los muebles, ahora tengo unas agujetas horribles en los brazos. Ya le estoy pillando el truco a las muletas, pero mis enclenques extremidades superiores tienen que hacer un sobreesfuerzo para aguantar todo el peso de mi cuerpo. No, si al final me voy a poner cachas y todo.
Hoy me han llamado del trabajo (sí, ése que aún no he podido empezar por mi querido tobillo), para ofrecerme más horas de contrato. Á las 7 horas a la semana que me propusieron le han añadido nada más y nada menos que 34. Como son dos contratos diferentes, con dos entidades independientes, voy a poder currar más de 40 horas semanales. De manera que parece que ahora he de recuperar el tiempo perdido en el paro.
Sé lo que se me viene encima, porque ya he estado antes trabajando a ese ritmo, y por eso mismo estoy un poco asustada. Trabajar sin horario, con guardias, viajes, alguna que otra responsabilidad. Al menos he estado un año de relax que me permitirá afrontarlo con fuerzas. Lo que más miedo me da es que mi tobillo no se recupere a tiempo. Se supone que este lunes tengo que estar sana y lustrosa como una manzana, y aún no he probado a apoyar el pie en el suelo. Mañana lo intentaré a ver qué pasa.
Por otra parte, me preocupa qué va a pasar con todas estas actividades que he ido cultivando en mi tiempo libre: la danza del vientre, mis intercambios en inglés, las horas en que ayudaba a mi padre en su despachito. ¡Ah!, ya me estoy estresando y aún no he empezado a currar.
09 noviembre, 2005
07 noviembre, 2005
Frágiles y Oculto
Cuando empecé con el blog pensaba que escribiría mucho más sobre cine, puesto que me apasiona. Pero me he dado cuenta de que últimamente las películas que hay en cartelera no me llamaban nada la atención. Antes iba todas las semanas al cine y siempre había alguna cinta que me interesaba ver, independientemente de que luego me gustara, pero ahora sólo hay tres cosas en cartel: miedo, superhéroes y acción. ¿Dónde quedaron los dramas y los thrillers?
Frágiles fui a verla porque la anterior película de Jaume Balagueró (Darkness) me pareció escalofriante. Aunque ésta no está mal, no deja de ser otra peli más de terror con espíritu que acosa a los demás personajes. Me decepcionó un poco, la verdad. Quizás por eso he tardado tanto en escribir sobre ella.
Y este finde vi una película española (otra, sí, qué raro) llamada "Oculto". El argumento me picó, además el hecho de que esté protagonizada por Leonardo Sbaraglia le dio puntos también (je je). La película está entretenida y tiene los ingredientes necesarios para gustar (intriga, sexo, un toque sobrenatural, ...). Pero lo que me tocó la fibra es que la historia y el personaje de Bea (interpretado por Laia Marull), va en la línea de las historias que estoy escribiendo en estos últimos años. No quiero destripar nada, pero me sentí en ciertos aspectos identificada con ese personaje, sobre todo en lo que concierne a la fragilidad, la envidia, la timidez y esa forma de actuar tan sutil, consiguiendo lo que quiere a la chita callando.
En resumen me gustó, aunque no es un peliculón. Me alegré la vista con el Sbaraglia, al que no había visto desde "Intacto", y empecé a volver a tener ilusión de ir al cine. Porque esta vez me encontré con varias cositas que merece la pena ver. "El jardinero fiel", por ejemplo, promete y, aunque nunca me ha gustado especialmente Woody Allen, Match Point tiene buena pinta. O sea, que creo que voy a empezar a escribir más sobre cine.
Frágiles fui a verla porque la anterior película de Jaume Balagueró (Darkness) me pareció escalofriante. Aunque ésta no está mal, no deja de ser otra peli más de terror con espíritu que acosa a los demás personajes. Me decepcionó un poco, la verdad. Quizás por eso he tardado tanto en escribir sobre ella.
Y este finde vi una película española (otra, sí, qué raro) llamada "Oculto". El argumento me picó, además el hecho de que esté protagonizada por Leonardo Sbaraglia le dio puntos también (je je). La película está entretenida y tiene los ingredientes necesarios para gustar (intriga, sexo, un toque sobrenatural, ...). Pero lo que me tocó la fibra es que la historia y el personaje de Bea (interpretado por Laia Marull), va en la línea de las historias que estoy escribiendo en estos últimos años. No quiero destripar nada, pero me sentí en ciertos aspectos identificada con ese personaje, sobre todo en lo que concierne a la fragilidad, la envidia, la timidez y esa forma de actuar tan sutil, consiguiendo lo que quiere a la chita callando.
En resumen me gustó, aunque no es un peliculón. Me alegré la vista con el Sbaraglia, al que no había visto desde "Intacto", y empecé a volver a tener ilusión de ir al cine. Porque esta vez me encontré con varias cositas que merece la pena ver. "El jardinero fiel", por ejemplo, promete y, aunque nunca me ha gustado especialmente Woody Allen, Match Point tiene buena pinta. O sea, que creo que voy a empezar a escribir más sobre cine.
Las desgracias nunca vienen solas
¡Y sigue la racha de mala suerte! La semana pasada parecía que la cosa mejoraba. Superé sin secuelas mi feroz constipado, puesto que normalmente me paso una semana más tosiendo. Y justo al día siguiente (miércoles) me ofrecen trabajar dos días interpretando en un Euroforum de la Universidad Politécnica. ¡Qué ilusión volver a currar! Me fui toda emocionada esperando encontrar a unos cuantos sordos ávidos de conocimiento, pendientes de mis manos para empaparse de lo que decía el conferenciante de turno. Creo que mi trabajo es uno de los más satisfactorios que existen. Ver como se ilumina la cara de una persona sorda cuando por fin accede a esa información que sin tu labor le estaría vetada te anima a seguir adelante, a pesar de lo duro que resulta a veces este mundillo.
Pero me estoy yendo por las ramas. Nada más acabar la conferencia me llaman de nuevo para trabajar en la Universidad de Valencia, interpretando las clases para varios alumnos sordos. La cosa sería para más tiempo. ¡Qué bien, al fin estoy de nuevo en la brecha! Pero se me ocurrió ir ayer domingo a hacer una pequeña escursión por el campo, con tan mala suerte que de la manera más tonta pisé mal una piedra y me torcí el tobillo. Parecía que no era nada, pero al volver en el coche empezó a doler y aquí me tenéis con mis muletas, un esguince de grado uno y el tobillo inmobilizado. Jamás en la vida me había hecho un esguince y tiene que pasarme justo ahora.
Por supuesto no he podido incorporarme al trabajo. Menos mal que han decidido contar conmigo de todas maneras y empezaré el próximo lunes, cuando se supone que estaré recuperada. Y vamos que si me voy a incorporar. Aunque tenga que ir arrastrándome yo voy a trabajar por la gloria de mi madre.
De manera que sigo en esta época de no levantar cabeza, descubriendo la verdad que se esconde detrás de ese refrán que dice que "las desgracias nunca vienen solas". Ale, me voy a practicar un poco con las muletas.
Pero me estoy yendo por las ramas. Nada más acabar la conferencia me llaman de nuevo para trabajar en la Universidad de Valencia, interpretando las clases para varios alumnos sordos. La cosa sería para más tiempo. ¡Qué bien, al fin estoy de nuevo en la brecha! Pero se me ocurrió ir ayer domingo a hacer una pequeña escursión por el campo, con tan mala suerte que de la manera más tonta pisé mal una piedra y me torcí el tobillo. Parecía que no era nada, pero al volver en el coche empezó a doler y aquí me tenéis con mis muletas, un esguince de grado uno y el tobillo inmobilizado. Jamás en la vida me había hecho un esguince y tiene que pasarme justo ahora.
Por supuesto no he podido incorporarme al trabajo. Menos mal que han decidido contar conmigo de todas maneras y empezaré el próximo lunes, cuando se supone que estaré recuperada. Y vamos que si me voy a incorporar. Aunque tenga que ir arrastrándome yo voy a trabajar por la gloria de mi madre.
De manera que sigo en esta época de no levantar cabeza, descubriendo la verdad que se esconde detrás de ese refrán que dice que "las desgracias nunca vienen solas". Ale, me voy a practicar un poco con las muletas.
04 noviembre, 2005
Autoestima a tope
El libro que me estoy leyendo ahora se titula "De la autoestima a la estima del yo profundo", de un tal Jean Monbourquette. Detrás de esta frase tan rimbombante se esconde un libro que podríamos calificar de autoayuda, cuyo objetivo es explicar qué significa quererse a uno mismo. El autor nos propone diversas técnicas para reconocer en nosotros las actitudes que minan nuestra autoestima y las que pueden ayudar a potenciarla.
Lo que hace a este libro interesante frente a los otros miles de la misma temática, es que explora los lazos existentes entre la psicología y la espiritualidad. Partiendo de la estima por nosotros mismos, se nos propone dar un paso más y descubrir nuestra riqueza interior, lo que es genuino en nosotros, nuestra "parte de Dios".
Después del libro de Tarot, dejo el mundo de los cuentos de hadas y bajo un poquito a la tierra de los mortales para intentar insuflarme un poquito de autoestima, cosa que me hace falta en estos momentos.
Estoy empezando a leerlo. De momento poco más puedo decir sobre él. Si me gusta puede que incluya algún otro comentario más adelante. Y por supuesto, después de éste va Jung y Tarot. Estoy deseando cogerlo, pero aguanto la tentación porque no quiero intoxicarme con el tema.
Lo que hace a este libro interesante frente a los otros miles de la misma temática, es que explora los lazos existentes entre la psicología y la espiritualidad. Partiendo de la estima por nosotros mismos, se nos propone dar un paso más y descubrir nuestra riqueza interior, lo que es genuino en nosotros, nuestra "parte de Dios".
Después del libro de Tarot, dejo el mundo de los cuentos de hadas y bajo un poquito a la tierra de los mortales para intentar insuflarme un poquito de autoestima, cosa que me hace falta en estos momentos.
Estoy empezando a leerlo. De momento poco más puedo decir sobre él. Si me gusta puede que incluya algún otro comentario más adelante. Y por supuesto, después de éste va Jung y Tarot. Estoy deseando cogerlo, pero aguanto la tentación porque no quiero intoxicarme con el tema.
La Pupila Azul (Parte 6 y última)
Pero no penséis que Celeste era una tirana, o que utilizaba su don para hacer el mal. No, el suyo era un juego inocente que no causaba daño a nadie. Cuando cambiaba las conductas lo hacía siempre para mejor, aunque algunas eran muy difíciles de cambiar y no podía mirar mucho tiempo a una persona, sin que alguien sospechara que pasaba algo raro. Más tarde, ya no necesitó mirar directamente, le bastaba con sentir la presencia de su objetivo. Su mente era como un gran ordenador, ella sólo tenía que pulsar las teclas.
Pero llegó el momento inevitable en que su poder se descontroló. Se le fue de las manos y casi no era dueña de sí misma. Parecía que la capacidad de su mente ya no tenía límites, y se sentía como poseída por una fuerza superior, que la dominaba. Era su mente. Se había convertido en víctima de su propio juego, y ahora era demasiado tarde para detenerlo, no podía parar. Cada noche, sin ella quererlo, leía las mentes de los dirigentes de los países, de los grandes científicos y escritores. Recogía toda la información, y la atraía con rapidez hasta su mente, donde quedaba grabada. Veía los datos a todas horas, pasaban más y más rápidos por su mente, noche tras noche. Era como si estuviera viendo una película interminable. A menudo, informaciones confidenciales pasaban, al trasladarse, por otras mentes, y quedaban registradas allí. Muchas veces, a causa de estos cruces de información, se producían guerras y enfrentamientos entre los países y los hombres. También se escribían algunos libros, cuyos autores decían haber tenido una revelación divina, o del “más allá”.
Esa noche, después de recopilar datos como de costumbre, sintió la necesidad de salir a respirar el aire fresco de la ciudad. Se sentía mal por lo que le estaba pasando, nunca debió haber llegado tan lejos, pero no lo había podido evitar. Algo en su interior la había empujado a utilizar su juego, a perfeccionarlo, pero...¿Qué?. Sentada en el banco, y con el bote de refresco en la mano, se preguntó, por primera vez en toda su vida, quién era ella. Absorta en estos pensamientos que parecían no tener respuesta, contempló de nuevo la noche. Algo había aparecido en el firmamento. De repente, una luz deslumbrante, de un color azul brillante, la cubrió por completo. Se elevó, enajenada, atravesando el haz de luz, que la transportó hacia la inmensa nave. Mientras subía, sintió un descanso y una paz que nunca antes había experimentado; luego, ya no sintió nada. Su mente se había detenido. La nave giró sobre sí misma, emitiendo un suave zumbido. Luego se alejó, dejando un rastro azulado.
En la oscuridad de la noche no quedó más que el cuerpo sin vida de una mujer, recostada en un banco de la plaza solitaria. Ya no había nada especial en ella. Los brazos caídos, las manos muy abiertas y sus ojos, antes con destellos de un azul brillante, estaban apagados, vacíos, muertos. El proyecto XZT 2953, creado para recoger muestras de la civilización terrestre, había sido todo un éxito.
Pero llegó el momento inevitable en que su poder se descontroló. Se le fue de las manos y casi no era dueña de sí misma. Parecía que la capacidad de su mente ya no tenía límites, y se sentía como poseída por una fuerza superior, que la dominaba. Era su mente. Se había convertido en víctima de su propio juego, y ahora era demasiado tarde para detenerlo, no podía parar. Cada noche, sin ella quererlo, leía las mentes de los dirigentes de los países, de los grandes científicos y escritores. Recogía toda la información, y la atraía con rapidez hasta su mente, donde quedaba grabada. Veía los datos a todas horas, pasaban más y más rápidos por su mente, noche tras noche. Era como si estuviera viendo una película interminable. A menudo, informaciones confidenciales pasaban, al trasladarse, por otras mentes, y quedaban registradas allí. Muchas veces, a causa de estos cruces de información, se producían guerras y enfrentamientos entre los países y los hombres. También se escribían algunos libros, cuyos autores decían haber tenido una revelación divina, o del “más allá”.
Esa noche, después de recopilar datos como de costumbre, sintió la necesidad de salir a respirar el aire fresco de la ciudad. Se sentía mal por lo que le estaba pasando, nunca debió haber llegado tan lejos, pero no lo había podido evitar. Algo en su interior la había empujado a utilizar su juego, a perfeccionarlo, pero...¿Qué?. Sentada en el banco, y con el bote de refresco en la mano, se preguntó, por primera vez en toda su vida, quién era ella. Absorta en estos pensamientos que parecían no tener respuesta, contempló de nuevo la noche. Algo había aparecido en el firmamento. De repente, una luz deslumbrante, de un color azul brillante, la cubrió por completo. Se elevó, enajenada, atravesando el haz de luz, que la transportó hacia la inmensa nave. Mientras subía, sintió un descanso y una paz que nunca antes había experimentado; luego, ya no sintió nada. Su mente se había detenido. La nave giró sobre sí misma, emitiendo un suave zumbido. Luego se alejó, dejando un rastro azulado.
En la oscuridad de la noche no quedó más que el cuerpo sin vida de una mujer, recostada en un banco de la plaza solitaria. Ya no había nada especial en ella. Los brazos caídos, las manos muy abiertas y sus ojos, antes con destellos de un azul brillante, estaban apagados, vacíos, muertos. El proyecto XZT 2953, creado para recoger muestras de la civilización terrestre, había sido todo un éxito.
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